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Artesanías
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EL TRABAJO ARTESANAL
Un alfarero de la comunidad de San Pedro, en el Valle de Tulancingo, termina de moldear a mano una cazuela y le aplica un baño de chapopote para darle consistencia. Una tejedora de El Espíritu, dentro del Valle de Mezquital, hila la ultima puntada de un ayote fino hecho con fibra de maguey. Un carpintero otomí de La Pechuga, allá en los límites de la Sierra Gorda, observa un banquito de tres patas trabajando en madera de pino que ha de llevar mañana al tianguis de la cabecera | ![]() |
![]() | Si tenemos frente a nosotros un cántaro de Chililico, no podemos olvidar que lo hizo un jornalero huasteco entre cosecha y cosecha, siguiendo el diseño de las grecas y otros adornos que usaban sus antepasados en la época prehispánica. Si nos divertimos con un gallito o sonaja tejida de palma y plumas de colores que hacen en Naxthey, municipio de Alfajayucan, la historia nos ayudaría a recordar que la región fue rica en aves de corral durante el virreinato. |
Si admiramos una magnifica reproducción en la plata de la torre del reloj de Pachuca, es como tener uno de los más bellos monumentos de Hidalgo en escala mínima. Solo una región como el Mezquital, con una geografía y un ambiente social tan antagónicos, pudo inspirar a los artesanos de El Nith para crear esas delicadas miniaturas que adquieren la forma de instrumentos musicales: violines, guitarras, laúdes, arpas y banjos. | ![]() |
No cabe duda que en cada artesanía esta algo más que el trabajo de un ser humano: también se expresa su sensibilidad, su gusto por el arte, su conocimiento preciso de la naturaleza que lo rodea, su conciencia de que es portador de una tradición que lo enorgullece, y su capacidad para un oficio que tal vez lo heredo de sus ancestros.





